
La política canadiense vive un cierre de año sísmico. Lo que comenzó como una gestión de crisis para el primer ministro Mark Carney se ha transformado en una ofensiva estratégica que tiene al Partido Conservador de Pierre Poilievre en las cuerdas. Con la reciente deserción de legisladores clave, los liberales se encuentran ahora a un solo voto de alcanzar la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, cambiando drásticamente el equilibrio de poder en el país.
El “efecto Carney”: diplomacia y pragmatismo
A ocho meses de asumir el cargo, Carney ha decidido jugar sus cartas en el terreno de la estabilidad. Mientras las tensiones comerciales con Estados Unidos y la figura de Donald Trump generan incertidumbre, el primer ministro ha optado por una política de “controlar lo controlable”.
Esta estrategia ha dado frutos fuera de sus fronteras. En un giro histórico, Canadá ha consolidado acuerdos comerciales con India, Suecia y un pacto multimillonario con los Emiratos Árabes valorado en 70 000 millones de dólares. A nivel interno, Carney ha logrado navegar aguas turbulentas al firmar un memorándum de entendimiento (MOU) para la construcción de un nuevo oleoducto con la premier de Alberta, Danielle Smith; un movimiento que, aunque criticado por grupos indígenas, ambientalistas y por el gobierno de Columbia Británica, refuerza su imagen de gestor pragmático.
Deserciones en el bando opositor
Sin embargo, la verdadera noticia reside en la erosión del bloque conservador. Noviembre marcó el inicio de una “fuga de cerebros” para Pierre Poilievre. Primero, Matt Jeneroux renunció a su escaño alegando motivos familiares. Poco después, el golpe fue político: el veterano legislador de Nueva Escocia, Chris d’Entremont, cruzó el pasillo para unirse a las filas liberales.
D’Entremont no escatimó en críticas hacia su antiguo líder, denunciando un “ambiente ríspido” y cuestionando el estilo de liderazgo de Poilievre. A este movimiento se sumó recientemente Michael Ma, diputado por Ontario, quien justificó su salto al bando liberal destacando el “enfoque constante y práctico” de Carney.
“La ganancia de unos es la pérdida de otros”, reza el viejo adagio, y para los liberales estos movimientos representan alcanzar los 171 escaños, situándose en el umbral de la mayoría absoluta.
Un desplome en las encuestas
El impacto de estas divisiones internas se refleja en la opinión pública. Según el último sondeo del Instituto Angus Reid, la aprobación de Mark Carney escala hasta el 52 %, mientras que Pierre Poilievre se hunde en un mínimo histórico del 34 %. Es un giro dramático respecto al año pasado, cuando Poilievre aventajaba cómodamente a Justin Trudeau por 25 puntos.
La sombra de la traición
Diciembre no ha traído tregua para los conservadores. En una entrevista con la CBC, el miembro del Parlamento o diputado conservador Jamil Jivani lanzó lo que muchos interpretan como un desafío directo a Poilievre. Jivani sugirió que su partido debe colaborar con el gobierno de Carney en temas de Estado, llegando incluso a ofrecer sus vínculos personales con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, para mitigar las tensiones comerciales.
Este ofrecimiento de cooperación externa deja a Poilievre en una posición vulnerable: si no logra unificar a su propia bancada, corre el riesgo de ver cómo su relevancia se disuelve ante un Carney que, en palabras del propio primer ministro a la periodista Rosemary Barton, prefiere “el trabajo cooperativo sobre los eslóganes”.
Con el Parlamento a punto de reanudar sesiones, la pregunta en Ottawa ya no es si Carney puede gobernar, sino cuánto tiempo pasará antes de que logre ese último voto que le otorgue el control total del Legislativo.
En caso de obtener 172 escaños, esto posibilitaría a Carney la agilización de iniciativas y un ambiente más consistente para el establecimiento de la agenda liberal a largo plazo, lo que además significaría la pérdida del voto en bloque para frenar al gobierno por parte de los conservadores.
Abogada México-Canadiense, especialista en estudios para la paz y resolución de conflictos.Egresada de la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Guadalajara (México), prestadora de servicios sociales en el Instituto Nacional de Migración (Delegación Jalisco). Asistente a la Conférence de L'Association Internationale des Écoles de Travail Social, Montpellier (Francia). Ha participado como observadora nacional e internacional. Trabajó para el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco. Master of Arts in International Peace Studies by the mandate United Nations University for Peace (UPEACE).



