De virtualidad a la realidad, cuando la parodia se parece al poder político

Eje Global

Esta es una crónica sobre un personaje nacido en redes sociales que, desde la parodia política, expone los rituales del poder y desdibuja los límites entre ficción y realidad.

Todo empezó como un juego. Un celular, una cuenta de TikTok y una intuición muy fina sobre el poder del ridículo. A los 40 años, cuando muchos ya se resignan a mirar la política desde la vereda del escepticismo, él decidió hacer algo distinto: parodiarla. No desde la burla fácil, sino desde la exageración quirúrgica. Así nació un personaje que, sin proponérselo del todo, cruzó una frontera peligrosa y fascinante: la que separa la ficción de la realidad.

El creador de este personaje, cuyas iniciales son R. A., prefiere ser reconocido públicamente como El Intendente de Lomas del Orto y mantener su identidad personal en el anonimato. En sus primeros videos imitaba gestos, discursos y solemnidades de políticos argentinos y del mundo. Breves escenas, cargadas de sarcasmo, donde la estética del poder, las bandas presidenciales con colores que identifican a países, los atriles, los micrófonos y las inauguraciones eternas quedaban expuestas como un teatro repetido hasta el cansancio. No había nombres propios, pero todos sabían de quién se hablaba. El algoritmo hizo lo suyo y el público también: likes, comentarios, compartidos. La parodia empezó a circular como una forma de catarsis colectiva.

Con el tiempo, el personaje fue creciendo. Ya no era solo una voz en off o una mueca frente a cámara. Aparecieron los escenarios abiertos, los globos, las cintas para cortar, los fondos institucionales. La imagen se volvió más ambigua: ¿seguía siendo humor o estaba interpretando algo más profundo? En TikTok, donde la política se consume en segundos, la sátira empezó a parecerse peligrosamente a la realidad que pretendía criticar.

Lo interesante no es solo el personaje, sino lo que revela. En una época donde la política se volvió contenido y el contenido, política, la parodia funciona como espejo. Al exagerar los rituales del poder, deja en evidencia su vacío. El personaje no promete nada nuevo, repite fórmulas conocidas. Sonríe, saluda, inaugura. Y ahí está la clave: podría ser cualquiera.

El paso de la virtualidad a la realidad no ocurrió de golpe. Fue un deslizamiento lento, casi imperceptible. La audiencia ya no miraba solo para reírse; miraba para reconocer. En ese juego incómodo, el humor dejó de ser solo entretenimiento y se transformó en una forma de lectura política: una crítica sin editorial, una crónica actuada del presente.

Este personaje de 40 años no representa a un político real, pero tampoco es solo un comediante. Es el síntoma de una época donde la credibilidad se construye con puesta en escena y donde el poder, a veces, parece una imitación de sí mismo. En su ironía hay algo más que risa: hay una pregunta abierta sobre qué esperamos hoy de quienes nos gobiernan.

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Licenciada en Ciencias Políticas con orientación a Relaciones Exteriores
y Gestión Pública por la Pontificia Universidad Católica de Argentina. Egresada del Instituto del Servicio Exterior de la Nación Argentina. Egresada del Instituto Matías Romero de México como Primer Cónsul. Ha laborado con cargo administrativo en el Ministerio del Interior (Presidencia de
la Nación Argentina), directora en Price Waterhouse Coopers (Buenos Aires, Argentina), directora en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, coordinadora de programas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Consejera Consultiva Internacional del Instituto Mejores Gobernantes AC, y Presidenta de la firma de Consultoría V-MAW (Buenos Aires,
Argentina).

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