
A pesar de que ya ha pasado un mes desde el inicio del año, Alemania comienza a tener una serie de movimientos que quizá no estaban previstos, pero que al mismo tiempo son el resultado de los ajustes a las políticas aprobadas en los últimos meses de 2025. Se han dado las primeras huelgas de transporte para pedir una mejoría en las condiciones laborales, como la reducción de la semana laboral y de los turnos, la ampliación de los tiempos de descanso y algunos complementos en las jornadas de fin de semana. Y es que, aunque las horas son pocas en ciudades pequeñas, en las grandes los cambios son menores.
Estos llamados a huelga ya parecen ser una tradición al iniciar un nuevo año; en los años anteriores los paros de transporte también se dieron al comenzar el año. Si bien se afecta a millones de viajeros, con opiniones encontradas entre apoyo y falta de entendimiento a lo que sucede, los alemanes responden de manera pacífica y ordenada para asistir a sus actividades. Cabe decir que el llamado a huelga convocó a unos 100 000 trabajadores.
Anterior a esta huelga se llevó a cabo la manifestación de los servidores públicos, que incluye a profesores y algunos estudiantes contratados de forma parcial en las universidades. Aunque este sector fue más estatal, las manifestaciones también se dieron en menor cantidad en otros estados.
Todos estos movimientos no son habituales en Alemania, pero pueden ser una piedra en el zapato para el gobierno en turno, debido a que las condiciones de trabajo son cada vez menos ideales y los salarios se han visto fuertemente disminuidos por el efecto de la inflación. Asimismo, sigue habiendo cierre de empresas, lo que ocasiona el aumento del desempleo, el cual llegó a unos 3,085 millones en enero de 2026; esto representa 177 000 desempleados más que en diciembre. Esta cifra no favorece en nada a los pronósticos gubernamentales, que han apostado al aumento del gasto público para fortalecer la economía.
Cabe señalar que las cifras de desempleo en los últimos años han sido un fuerte golpe para el gobierno. Alemania se encuentra aún lejos de la recuperación económica que había planteado, y es que la cifra, según las estadísticas, es la peor en los últimos 12 años.
El otro problema que empieza a ser más notorio con esta cifra es el aumento de la pobreza. La insolvencia de las empresas es cada vez mayor y a esto se suma que el 7,0 % de las personas en edad laboral que viven en Alemania necesitan ayuda para poder subsistir; es decir, deben empadronarse para recibir las ayudas sociales que el gobierno emite.
Aunque los argumentos políticos que se han dado al respecto los sitúan en torno al fin de año y comienzo del nuevo, es claro que el tránsito de un año a otro no causa ningún efecto económico. El desempleo no puede ser consecuencia de un cambio de calendario, sino de la débil recuperación que tiene la economía alemana y la incertidumbre vivida en los últimos meses, en parte por las prácticas económicas que ha manifestado Trump con Europa y que debilitan a Alemania.
En cuanto a la política interna, Alemania tendrá elecciones regionales y municipales. Las campañas políticas ya han dado inicio, aunque no son como las que se viven en América Latina, llenas de mítines y discursos. En Alemania, las contiendas electorales son más visuales: enormes fotografías de los candidatos llenan las calles. Asimismo, la presencia de los miembros de los partidos en las principales plazas públicas se puede ver los fines de semana, regalando desde globos para niños hasta plumas o vasos con logotipos partidistas. Incluso hay quien aprovecha para regalar pedazos de pastel con café a los transeúntes. Es así como la gente puede tener contacto con los partidos y sus candidatos.
Más allá de la forma en que se viven las campañas políticas, el efecto de las elecciones estatales y municipales puede provocar un cambio de rumbo en Alemania. El resultado puede generar un impacto en la forma de gobierno de la actual coalición, debido a que el avance de la oposición y de la extrema derecha podría reconfigurar el mapa político actual. Un avance de estos sectores podría crear un desajuste en el gobierno con efectos de larga duración.
El calendario electoral inicia el próximo 8 de marzo con las elecciones municipales en Baviera. Le seguirán las elecciones de renovación del Parlamento en Baden-Wurtemberg, después en Renania-Palatinado, Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín. Las encuestas ya muestran que los partidos tradicionales tienen una baja percepción y, aunque no falta mucho para las elecciones, los acuerdos que se logren a nivel de gobierno serán los que ayuden a cambiar la opinión de los electores.
También en 2026 se llevará a cabo la nueva modalidad del servicio militar, en la que los jóvenes con 18 años cumplidos recibirán un formulario que los obliga a participar en el sorteo para integrarse como voluntarios militares. La aprobación de esta medida llevó a muchos jóvenes a protestar en las calles, cuestionando cómo a lo largo del año el servicio, que hasta ahora había sido voluntario, se perfila hacia una mayor obligatoriedad.
El otro tema que ya se discute es la reforma de pensiones, aprobada el pasado diciembre. El Bundestag aprobó una serie de medidas para amortiguar la situación, pero hoy la discusión gira en torno a ajustes que no parecen ser los más favorables, como el endurecimiento de las penalizaciones por jubilación anticipada o recortes a ciertos tipos de pensión. Sin duda, una discusión incómoda que podría convertirse en tema central de las campañas.
Alemania espera un 2026 con debates complejos, pero también con reformas y cambios de impacto social.
Es consultora y analista independiente en Alemania. Trabaja en áreas de investigación y consultoría sobre los siguientes temas: política y relaciones entre la Unión Europea y América Latina, cooperación internacional de Alemania, migración e integración en Alemania. Fue profesora en la Technische Hochschule Aschaffenburg. Integrante del programa de formación como mediadora lingüística y cultural en Aschaffenburg, Alemania. Es miembro de la Latin American Studies Association (LASA), con enfoque en las relaciones Unión Europea–América Latina y el papel de las diásporas en la diplomacia internacional. Ha sido invitada por la Universidad de Berlín a participar en diversas investigaciones sobre América Latina. Colabora con la revista CIDOB d’Afers Internacionals como revisora de artículos académicos. Sus publicaciones se centran en la sociedad civil y su vínculo con la Unión Europea. Ha sido entrevistada por la agencia alemana GIZ sobre política exterior alemana. En México, fue asesora en la Cámara de Diputados. Desde 2009, forma parte del grupo de asesores europeístas de la Delegación de la Unión Europea en México.



