El hombre mediocre y su incapacidad de pensar ideales

Eje Global

“Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal” (José Ingenieros, 2000).

Últimamente he tomado con más calma los análisis geopolíticos, estratégicos y económicos que subyacen en la actual era de cambios acelerados, impulsados por una clase de hombres muy poderosos, pragmáticos y autodenominados “realistas” o conservadores. Estas personas, sin duda muy poderosas desde el punto de vista capitalista, adoran el rendimiento, el crecimiento y la permanencia de sus negocios y los de su círculo más cercano. Sus aduladores o seguidores justifican su propia existencia profesional o no; total, en una sociedad capitalista lo que interesa es el ingreso por cualquier tipo de transacción, sea material o intangible. Entre más alto, más rentable o prestigioso.

El sistema neoliberal no hace caso de aspectos morales o ideales sobre los que se apoyan las instituciones o, en otras palabras, el Estado de derecho. Mientras haya fuerza y la pueda manipular a su antojo, el poderoso inmoral hará valer esa prepotencia y tratará de imponerse por encima de cualquier otra consideración, incluso la vida misma.

José Ingenieros fue un médico, psiquiatra, psicólogo, filósofo y sociólogo argentino-italiano (1877–1925), considerado uno de los principales representantes del positivismo en América Latina. Sus aportes se centraron en la psicología, la criminología y la filosofía social, influyendo en la juventud argentina con obras que promovían ideales de superación, ética y progreso.

Sus principales aportes intelectuales fueron:

  1. Positivismo científico: aplicó el método científico al estudio de la sociedad y la mente, inspirado en las ideas de Spencer y Comte.
  2. Criminología y psicología: desde su tesis Simulación en la lucha por la vida, aborda la conducta humana siguiendo la escuela darwiniana (evolucionismo).
  3. Obras más influyentes:3.1 El hombre mediocre (1913), cuyo objetivo es hacer un llamado profundo a la juventud de la época y, posteriormente, a que supere la mediocridad y aspire a ideales intelectuales superiores.3.2 Proposiciones relativas al porvenir de la filosofía y Hacia una moral sin dogmas: reflexiones sobre ética y filosofía.
  4. Impacto social: se considera hoy que sus obras fueron y son una guía moral y de conducta para los jóvenes argentinos, promoviendo valores de progreso, justicia social y crítica a las debilidades nacionales de su época.

En política y sociedad militó en el Partido Socialista argentino, teniendo como eje la lucha por la vida, manifestada y justificada en la lucha de clases.

Esa lucha de clases ha sido atacada con ferocidad y gran despliegue mediático por los seguidores del neoliberalismo (sean liberales de derecha, izquierda o centro) y, en particular, por el ala libertaria que pretende desmontar ese tipo de discursos o narrativas sin detenerse a pensar en su propia existencia y trascendencia bajo las reglas de un Estado social o de derecho, y más bien alardeando confusión anarquista para justificar el individualismo per se y, eso sí, el ideal de todo liberal: querer ser aristócrata o noble, tal como en El Gatopardo (Lampedusa, 1958).

Según esta idea radical, el Estado social se debe acabar, se debe reducir a su mínima expresión y que este solo se dedique a garantizar la seguridad y la protección de la propiedad privada (un Estado corporativista), el statu quo y la defensa de los contratos particulares, derechos o patentes a perpetuidad de unos pocos propietarios con muchos derechos y pocos deberes.

Lo que se deriva de este marco conceptual e histórico es lo que actualmente está sucediendo en Latinoamérica y el Gran Caribe, luego del tibio cese de genocidios en Medio Oriente y de las consecuencias de las demás guerras, la pérdida indiscriminada de vidas y la degradación de los recursos naturales.

Maquiavelo, en el capítulo XVI, De la liberalidad y de la avaricia, señala: la primera de las cualidades útiles del príncipe es “ser liberal”, pero aclara: “la liberalidad, usada de modo que seas temido, te perjudica; porque si esta se usa prudentemente y como se la debe usar, de manera que no lo sepan, no te acarreará la infamia de su contrario; pero para poder mantener entre los hombres el nombre de liberal es necesario no abstenerse de parecer suntuoso, hasta el extremo de que siempre un príncipe así hecho consumirá en semejantes obras todas sus riquezas; y al fin, si quiere conservar su fama de liberal, estará obligado a gravar extraordinariamente a sus súbditos y a ser fiscal para hacer todas aquellas cosas que se pueden hacer para conseguir dinero” (Maquiavelo, 1999, p. 76).

La suntuosidad, la codicia y la avaricia son palabras, hechos y acciones que difícilmente pueden ocultar los todopoderosos, o aquellos que giran sus vidas alrededor del poder material económico, el contrato, el servilismo y su ideal de clase: ser “superior” o “noble”, ser liberal. Para estas personas la prudencia no importa. Así lo deja claro Maquiavelo: “un príncipe, no pudiendo sin daño propio ejercer la virtud de la liberalidad de un modo notorio, debe, si es prudente, no preocuparse del calificativo de avaro, porque con el tiempo será considerado cada vez más liberal… porque la avaricia es uno de los vicios que aseguran su reinado” (p. 82).

Quienes defienden los abusos y extralimitaciones del gobierno republicano de Estados Unidos están en todo su derecho bajo esa lógica principesca liberal. En contrario sensu, en De la crueldad y de la clemencia, y si vale más ser amado que temido, la incautación de un buque petrolero en el Caribe venezolano expone muy bien hasta dónde puede estar hoy el riesgo y la confianza de todos los demás países demoliberales de América y del mundo, porque “el príncipe debe hacerse temer de modo que, si no se granjea el amor, evite el odio, porque puede muy bien conseguir al mismo tiempo ser temido y no ser odiado” (p. 81).

Lo que no leen seguidores ni gobernantes es la conclusión sensata de Maquiavelo: “amando los hombres a su voluntad y temiendo a la del príncipe, debe un príncipe cuerdo fundarse en lo que es suyo, no en lo que es de otros”, lo cual se ampara en leyes y no en la fuerza desproporcionada.

Entonces, ¿eres liberal o quieres ser querido o temido? El hombre mediocre la tiene clara. ¿Y tú?

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Profesor Asociado e Investigador en la Escuela Superior de Administración Pública – ESAP, institución de carácter universitario superior del nivel nacional del Estado colombiano. Temas y líneas de investigación relacionados con Ciencia Política, Estado, Gobierno, Administración Pública, Gerencia Pública, Políticas Públicas, Técnicas de Análisis Espacial y Geopolítica, Innovación y análisis organizacional, Gestión ambiental, Responsabilidad Social Empresarial, entre otros. He sido columnista de opinión política en revista Capital Político, conferencista, consultor y asesor de empresas e instituciones en sistemas de gestión de la calidad (ISO) y modelos de excelencia (EFQM), evaluador del Premio Nacional a la Calidad (Icontec). Profesor y catedrático en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia (UN - Bogotá), Fundación Universitaria San Martín (FUSM-Bogotá). Jubilado del Grupo Energía de Bogotá S.A. ESP. Doctorando en Política y Gobierno en la Pontificia Universidad Católica de Córdoba (Argentina); Magister en Estrategia y Geopolítica de la Escuela Superior de Guerra, y Especialista en Responsabilidad Social Empresarial de Universidad Externado de Colombia y Columbia University New York; Especialista en Gobierno Municipal de la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá).

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