La celebración de Año Nuevo que se convierte en una discusión política en Alemania

Eje Global

La tradición en Alemania de celebrar el Año Nuevo es muy particular. La gente tiene a su disposición la libertad de comprar fuegos pirotécnicos después de celebrar la Navidad. Es un momento que muchos esperan para salir a adquirir todo tipo de artefactos pirotécnicos apropiados para iluminar el cielo durante los primeros minutos del nuevo año. Esta tradición, que lleva muchos años, en realidad rompe con las reglas que regulan el ruido en Alemania; sin embargo, cada 31 de diciembre la mayoría de los alemanes sale a celebrar y, aunque la norma de ruido se infringe, los gobiernos de los estados han aceptado dicha práctica.

La tradición se remonta a la Edad Media, cuando los fuegos artificiales se hicieron más populares porque se utilizaban en grandes festejos como bodas o celebraciones en las cortes de los antiguos reyes. También se usaban con la creencia de ahuyentar a los espíritus malignos, de manera que el ruido y las luces de los fuegos artificiales se convirtieron en instrumentos para empezar bien el Año Nuevo. Con el tiempo, la tradición fue creciendo a pesar de los reglamentos sobre el ruido, y los fuegos artificiales se han consolidado como un elemento central de la Nochevieja.

Las cifras económicas que genera la pirotecnia son relevantes. Tan solo en 2025 se gastaron en Alemania alrededor de 180 millones de euros. El gasto pasó de 133 millones de euros en 2019 a 180 millones de euros en 2023, lo que representa un aumento aproximado de 35 millones de euros en cuatro años. Sin embargo, aunque estas cifras pueden verse de forma positiva para el gremio de la pirotecnia, la realidad social es distinta.

Desde hace algunos años ha aumentado el número de heridos, los actos vandálicos e incluso los abusos sexuales durante los festejos de Año Nuevo. El caso más emblemático ocurrió en 2015 en Colonia, un hecho que estremeció al país, cuando, en medio de la algarabía y el festejo, se registraron múltiples agresiones. Por otro lado, las agresiones contra cuerpos de policía, bomberos y servicios de emergencia han ido en aumento. Durante la última noche de 2024 para dar paso a 2025, la tensión en Berlín fue muy alta: se reportaron cientos de heridos, ambulancias atacadas y la muerte de cinco personas. Un bloque de apartamentos fue parcialmente destruido por un artefacto pirotécnico de uso ilegal, y los hospitales recibieron una gran cantidad de personas lesionadas de diversa gravedad, incluyendo víctimas mortales.

Berlín, como capital, se ha convertido en el ejemplo más visible de cómo el paso de la Nochevieja ya no es solo una fiesta, sino una manifestación de malestar de distintos grupos frente a su propia situación en Alemania. Además, la compra de pirotecnia prohibida ha ido en aumento, lo que ha provocado que los festejos sean cada vez más peligrosos, no solo en la capital, sino en todo el país. Aunque el despliegue policial crece año con año, sigue siendo insuficiente para controlar el caos que se produce.

La discusión sobre el festejo ha llegado a la agenda política. Se ha evidenciado que existen múltiples factores de riesgo, no solo para quienes utilizan los fuegos pirotécnicos, sino también para los habitantes que, en más de una ocasión, han sido víctimas dentro de sus propias viviendas. El debate sobre la regulación de la pirotecnia ha reunido a dos grupos principales: el ambientalista y el sindicato de policías en Berlín. Ambos están recolectando firmas para establecer zonas libres de fuegos artificiales.

Otro de los objetivos de la regulación sería ofrecer un mayor sentimiento de seguridad a muchos ciudadanos que no participan en estos festejos. Por su parte, el Senado de Berlín discute la posibilidad de prohibir el uso de fuegos artificiales a partir de 2027. Aunque los debates han sido recurrentes en los últimos años, esta vez parece que la discusión política tomará con mayor seriedad la situación. Se ha pasado del festejo al ataque, lo que demuestra que la sociedad está cambiando y que, más allá de celebrar, aflora una creciente agresividad.

La reglamentación de los fuegos artificiales quizá no sea tan negativa y podría ayudar a que los ciudadanos disfruten estas fechas con mayor calma. Las leyes que durante años se rompieron en la Nochevieja quizá hoy encuentren el momento adecuado para volver a respetarse. La mesa de debate será seguramente larga, y los resultados se verán en la próxima Nochevieja.

Dra. Cintia Gil-Fichtel
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Es consultora y analista independiente en Alemania. Trabaja en áreas de investigación y consultoría sobre los siguientes temas: política y relaciones entre la Unión Europea y América Latina, cooperación internacional de Alemania, migración e integración en Alemania. Fue profesora en la Technische Hochschule Aschaffenburg. Integrante del programa de formación como mediadora lingüística y cultural en Aschaffenburg, Alemania. Es miembro de la Latin American Studies Association (LASA), con enfoque en las relaciones Unión Europea–América Latina y el papel de las diásporas en la diplomacia internacional. Ha sido invitada por la Universidad de Berlín a participar en diversas investigaciones sobre América Latina. Colabora con la revista CIDOB d’Afers Internacionals como revisora de artículos académicos. Sus publicaciones se centran en la sociedad civil y su vínculo con la Unión Europea. Ha sido entrevistada por la agencia alemana GIZ sobre política exterior alemana. En México, fue asesora en la Cámara de Diputados. Desde 2009, forma parte del grupo de asesores europeístas de la Delegación de la Unión Europea en México.

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