
La Gran Muralla China y el Canal de Panamá, reconocidos como dos de las más emblemáticas maravillas del mundo, constituyen expresiones materiales de proyectos civilizatorios distintos, pero comparables en su impacto histórico, político y geoestratégico. Más allá de su valor arquitectónico e ingenieril, ambas obras permiten una reflexión contemporánea sobre las relaciones internacionales, particularmente en el contexto triangular entre China, Panamá y los Estados Unidos.
La Gran Muralla China fue concebida como un sistema defensivo destinado a proteger la integridad territorial del Imperio chino frente a amenazas externas. Su construcción, extendida durante siglos, refleja una concepción del poder basada en el control del espacio y la seguridad mediante la contención. En términos simbólicos, la Muralla representa la afirmación de la soberanía y la continuidad histórica de China como civilización-Estado, una idea que aún influye en su política exterior, caracterizada por la defensa de la no injerencia y la protección de sus intereses estratégicos.
Por su parte, el Canal de Panamá responde a una lógica histórica distinta. Su construcción, impulsada y concluida bajo la hegemonía de los Estados Unidos a inicios del siglo XX, se inscribe en una visión de poder orientada a la movilidad, el comercio y la proyección global. El Canal se convirtió en un eje fundamental del sistema económico internacional y en un instrumento geopolítico clave para Washington, reforzando su influencia en el hemisferio occidental y, de manera particular, en Panamá.
La relación entre Panamá y los Estados Unidos estuvo marcada durante décadas por una asimetría de poder que se manifestó en el control del Canal y su zona adyacente. No obstante, los Tratados Torrijos-Carter de 1977 y la transferencia definitiva del Canal en 1999 redefinieron esta relación, fortaleciendo la soberanía panameña y permitiendo que el país asumiera un rol más activo y autónomo en el sistema internacional.
En este nuevo contexto, la creciente presencia de China en América Latina —y, específicamente, en Panamá— adquiere una relevancia estratégica. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Panamá en 2017, el país se ha convertido en un punto de interés dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Para China, Panamá representa una plataforma logística y comercial de alcance global; para Panamá, una oportunidad de diversificación económica y de inserción en nuevas dinámicas de cooperación internacional.
Así, la Gran Muralla y el Canal pueden interpretarse como metáforas históricas de dos concepciones del orden mundial que hoy convergen en Panamá. Mientras China proyecta su influencia mediante infraestructuras, comercio y diplomacia económica, los Estados Unidos continúan considerando al Canal de Panamá como un interés estratégico vital para su seguridad y su comercio. Panamá, en medio de estas dos potencias, enfrenta el desafío de equilibrar sus relaciones externas sin comprometer su soberanía ni su estabilidad institucional.
Estas dos maravillas del mundo no solo evocan el pasado, sino que iluminan el presente. La Gran Muralla China y el Canal de Panamá simbolizan formas distintas de ejercer el poder y de relacionarse con el mundo. En la actualidad, Panamá se convierte en el punto de encuentro —y de tensión— entre estas visiones, lo que refuerza la importancia de una política exterior prudente, soberana y orientada al interés nacional.
Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Panamá. Cuenta con estudios de Maestría en Asuntos del Canal de Panamá y la Industria Marítima Internacional, realizados en el Instituto del Canal de Panamá de la misma universidad.
Ha cursado formación especializada en Políticas Públicas para el mejoramiento de la administración pública, la transparencia y el fortalecimiento institucional del Estado, impartida por la Georgetown University, a través de su Center for Intercultural Education and Development. Asimismo, participó en el Workshop on International Trade Promotion, un seminario-taller sobre promoción del comercio internacional realizado en Taipéi, Taiwán, patrocinado por el International Cooperation and Development Fund.
Realizó estudios sobre el proceso de toma de decisiones en la formulación de la política exterior de los Estados Unidos en la Universidad de Michigan, campus Detroit. Cuenta también con estudios de posgrado en Docencia Superior por la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Panamá.
Se desempeñó como Coordinador de Investigación del Instituto del Canal y Relaciones Internacionales. Actualmente es profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, donde acumula cerca de 30 años de trayectoria académica.



