
Al cerrar el año cinematográfico, Eje Global presenta su selección de las diez películas que mejor definieron el cine de 2025. No se trata de una lista basada en gustos personales ni en éxitos de taquilla, sino de un ejercicio editorial construido a partir del análisis comparado de los rankings anuales publicados por algunos de los medios cinematográficos y culturales más influyentes del mundo.
Para esta selección, Eje Global revisó y cruzó las listas de mejores películas de 2025 elaboradas por revistas y suplementos especializados de referencia internacional. A partir de esas fuentes, se identificaron coincidencias, recurrencias y posiciones relativas. Posteriormente, se aplicó un sistema de ponderación que permitió jerarquizar las películas según su presencia y ubicación promedio en los distintos rankings. El resultado es una lista consensuada que refleja tendencias profundas del cine contemporáneo y no modas pasajeras.
Encabezando la selección se encuentra One Battle After Another, dirigida por Paul Thomas Anderson. La película confirma la madurez creativa de un autor que vuelve a explorar el poder, la ambición y la fragilidad moral desde una mirada más contenida, reflexiva y política, consolidándose como una de las obras más comentadas y reconocidas del año.
Muy cerca aparece Sinners, de Ryan Coogler, una de las grandes sorpresas de 2025. Alejado de los grandes universos comerciales, el director apuesta aquí por un relato intenso sobre culpa, violencia estructural y redención, con una narrativa más arriesgada que amplió su prestigio como cineasta.
Desde América Latina, The Secret Agent, de Kleber Mendonça Filho, se posicionó como uno de los thrillers políticos más sólidos del año. La película combina memoria histórica, tensión social y una puesta en escena precisa para ofrecer una reflexión inquietante sobre el poder y sus mecanismos ocultos.
El cine como forma de resistencia vuelve a expresarse con fuerza en It Was Just an Accident, de Jafar Panahi. Con recursos mínimos y una mirada profundamente humana, la película reafirma el lugar del director como una de las voces más relevantes del cine político contemporáneo.
La ansiedad de la vida moderna encuentra una representación cruda en Marty Supreme, dirigida por Josh Safdie. Ritmo acelerado, obsesión y desgaste emocional se entrelazan en una obra que captura el pulso de la cultura urbana actual.
En un registro completamente distinto, The Mastermind, de Kelly Reichardt, apuesta por el minimalismo y la observación silenciosa. Es una película que demuestra cómo la contención narrativa puede ser una poderosa forma de crítica social.
Desde Europa, Sentimental Value, de Joachim Trier, ofrece una exploración íntima y delicada sobre la familia, la memoria y los vínculos afectivos, construida con sensibilidad y profundidad emocional.
La épica íntima se manifiesta en Hamnet, dirigida por Chloé Zhao, una obra poética que conecta el duelo personal con la creación artística y la experiencia universal de la pérdida.
Entre las revelaciones del año destaca Sorry, Baby, de Eva Victor, una película honesta y contemporánea que aborda la vulnerabilidad emocional con una mirada fresca y sin artificios.
Cierra la selección Nouvelle Vague, de Richard Linklater, una declaración de amor al cine, al paso del tiempo y a la conversación como forma de resistencia cultural, fiel al espíritu reflexivo de su filmografía.
Con esta selección, Eje Global propone una lectura del cine de 2025 marcada por la madurez narrativa, el riesgo autoral y la reflexión crítica. Más que establecer un canon definitivo, la lista busca funcionar como una brújula cultural para comprender hacia dónde se mueve el cine contemporáneo y qué historias están dialogando con mayor profundidad con el mundo actual.



