Las elecciones del cambio y la caída de los partidos en Alemania

Eje Global

El pasado 8 de marzo se llevaron a cabo las elecciones municipales y algunas estatales en Alemania. ¿Qué han significado estas elecciones en Alemania? ¿Cómo se puede describir el efecto de ellas, cuando normalmente Alemania ha sido un país tradicional donde los vuelcos políticos no se dan de manera tan abrupta? Sin embargo, hoy en día la sociedad alemana está pasando la factura a los partidos políticos en los que por muchos años confió. Sucedió algo que quizá muchos analistas no tenían previsto: las elecciones locales se tuvieron que ir a lo que se llama la segunda vuelta, debido a que los votos emitidos durante la primera jornada habían quedado en empate. Estos empates tomaron por sorpresa a los alemanes, a pesar de que había ya mucha gente definida en su voto, lo que causó mayor expectativa en las comunidades locales. El sistema de elecciones que tiene Alemania está preparado para hacer la segunda vuelta; se llama a las urnas y la gente asiste con su identificación oficial; al final, el conteo se emite con las boletas y, a partir de las 8 de la tarde, los primeros sondeos de urna empiezan a dar a conocer la tendencia de la votación. Por lo que estas elecciones han cambiado el panorama de la política tanto estatal como local.

Los resultados han provocado cambios considerables; en Baden-Württemberg, el Partido Verde logró el triunfo con una mínima diferencia ante el CDU. El Partido Verde logró un 30,2 % de los votos, superando por tan solo medio punto al CDU, que obtuvo un 29,7 %. En la tercera posición —y es aquí donde los alemanes han impuesto una fuerte crítica al Gobierno— se situó el AfD, logrando un 18,8 % y subiendo nueve puntos en su aceptación, mientras que el SPD tuvo una drástica caída con un 5,5 %.

Para los Verdes es un logro poder mantenerse en el poder dentro del estado, pero también es la primera vez que el gobernador es de origen turco: Cem Özdemir es un político de 60 años; fue presidente federal del Partido Verde entre 2008 y 2018 y, en el Gobierno anterior, fue ministro de Agricultura de 2021 a 2025. Su campaña estuvo altamente centrada en la economía de la región, donde la industria ha sufrido un revés debido a las políticas económicas federales. Mientras que para el CDU la posibilidad de gobernar con los Verdes es más clara, para el SPD ha sido una derrota y el peor resultado que han obtenido en una elección; su caída suscita muchas interrogantes debido a su falta de continuidad y a sus constantes cambios, no solo en las regiones donde gobiernan, sino también dentro de la coalición federal.

Baden-Württemberg es la segunda región más destacada en Alemania, después de Baviera. Tiene 11,2 millones de habitantes y en 2024 registró un producto interno bruto de unos 650 000 millones de euros, según la Oficina Federal de Estadística. La importancia del estado radica en su industria automotriz, que en los últimos años ha sufrido una fuerte caída por los altos precios de la energía; además, tiene pequeñas y medianas empresas con sectores especializados que se han convertido en grandes nichos de mercado.

Por otro lado, las elecciones locales en Baviera también fueron observadas como unas elecciones de cambio entre los partidos, lo que demuestra que la población está buscando nuevas opciones políticas y que el sistema establecido está perdiendo su popularidad. El CSU logró el 32,5 % de los votos, lo que le significó la victoria en varias municipalidades que habían sido gobernadas por el SPD durante más de una década. Este resultado representa un retorno a una postura política más conservadora.

Por su parte, el Partido Verde obtuvo un 13,6 %, lo que representó una disminución de 3,9 puntos porcentuales. En elecciones pasadas, el Partido Verde enfrentó una significativa pérdida de votantes, tendencia que parece mantenerse. Nuevamente, para el SPD el resultado fue negativo, obteniendo un 12,1 %, perdiendo 1,4 puntos porcentuales.

Las votaciones locales se caracterizan por sus particularidades, como la presencia de gobiernos no coaligados o problemáticas de índole local. Sin embargo, estos efectos se reflejan en las listas oficiales de los partidos y en los compromisos federales que estos adquieren.

La elección que ha tenido mayor representación en Baviera ha sido la del presidente de la alcaldía de Múnich, quien venció en una segunda ronda de votaciones al candidato del SPD. Debido a que Múnich es una ciudad destacada en Baviera, los candidatos del Partido Verde obtuvieron una mayor cantidad de votos. El candidato Dominik Krause, de 35 años, consiguió un 56,4 % de los votos. Entre sus propuestas están la transición ecológica en la movilidad de la ciudad, la resolución de la crisis de vivienda, la educación pública, la justicia social y el desarrollo urbano sostenible.

La otra elección fue la de la región de Renania-Palatinado; esta se llevó a cabo el 22 de marzo y coincidió con las segundas vueltas que se dieron en Baviera. Esta región ha sido gobernada por el SPD desde 1991. Su última coalición fue con el Partido Verde y el Partido Liberal, es decir, muchas de sus políticas fueron similares a las implementadas en el gobierno de Olaf Scholz, pero a nivel local.

Los sondeos apuntaban que el CDU llegaría al gobierno de una de las regiones del sur y, efectivamente, el CDU llegó con un 30,5 % de los votos, cuatro puntos por encima del SPD, mientras que el AfD logró su mejor resultado con el 20 % de los votos. Si bien el SPD ya venía perdiendo en elecciones precedentes, tanto en las locales de Baviera como en las de Baden-Württemberg, los resultados de Renania-Palatinado confirmaron que el SPD fue el mayor perdedor de estas contiendas.

Esto sacudió al partido, teniendo efectos en la coalición federal. Además, el Partido Socialdemócrata se enfrenta a una crisis interna que le llevará seguramente algunos años para reacomodar el caos y la pérdida de credibilidad entre su electorado.

Estas elecciones han mostrado el cambio de opinión de los electores: por un lado, el regreso al conservadurismo; por otro, el aumento de la derecha apunta a que la política alemana está siendo cada vez más cuestionada por los ciudadanos. Además, los socialdemócratas, que parecían tener un bastión fuerte, poco a poco dejan de ser ese partido que representa los intereses de la población.

El proceso de la democracia alemana ha mostrado que tiene diferentes matices y, aunque a veces parece estar bien definido, las segundas vueltas ahora toman un valor más importante para decidir las nuevas fórmulas políticas de gobierno. Aún faltan elecciones en Alemania y, con ello, el camino de la política de la coalición gobernante aún no está definido.

Dra. Cintia Gil-Fichtel
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Es consultora y analista independiente en Alemania. Trabaja en áreas de investigación y consultoría sobre los siguientes temas: política y relaciones entre la Unión Europea y América Latina, cooperación internacional de Alemania, migración e integración en Alemania. Fue profesora en la Technische Hochschule Aschaffenburg. Integrante del programa de formación como mediadora lingüística y cultural en Aschaffenburg, Alemania. Es miembro de la Latin American Studies Association (LASA), con enfoque en las relaciones Unión Europea–América Latina y el papel de las diásporas en la diplomacia internacional. Ha sido invitada por la Universidad de Berlín a participar en diversas investigaciones sobre América Latina. Colabora con la revista CIDOB d’Afers Internacionals como revisora de artículos académicos. Sus publicaciones se centran en la sociedad civil y su vínculo con la Unión Europea. Ha sido entrevistada por la agencia alemana GIZ sobre política exterior alemana. En México, fue asesora en la Cámara de Diputados. Desde 2009, forma parte del grupo de asesores europeístas de la Delegación de la Unión Europea en México.