Venezuela: ¿al borde de qué?

Eje Global

¿Cuál es el clima interno en Venezuela? Resulta curioso observar cómo en el país convergen y se entretejen múltiples realidades, que conviven en un mismo espacio pero con matices muy distintos.

Los marines enviados por el presidente Donald Trump están apostados en los límites de las aguas territoriales de Venezuela. La respuesta de las fuerzas vivas nacionales, sin embargo, es dispar.

Por un lado, el gobierno venezolano actúa con una ambivalencia producto de un nerviosismo palpable. Nicolás Maduro, en primer término, busca bajar los ánimos con reiterados llamados a la paz; en segundo, procura movilizar a sus simpatizantes con la campaña “Yo me alisto”, inscribiéndolos en las Milicias. Esta estrategia, sin duda, persigue más un impacto comunicacional y moral que un verdadero impulso hacia la organización militar.

Mientras tanto, las Fuerzas Armadas Nacionales no se sienten cómodas con lo que sucede. A pesar de las múltiples expresiones de cohesión y solidaridad hacia Miraflores, la tropa está inquieta. Y, ¿cómo no estarlo ante semejante amenaza que se cierne sobre el país? Los generales y comandantes muestran su faz más ruda y temeraria, pero la procesión se lleva por dentro. Llegar al punto de un enfrentamiento no agrada a nadie. Sin embargo, los mensajes de patriotismo sí calan en segmentos de la sociedad militar venezolana, y negarlo sería una necedad.

Entre las bases del oficialismo se respira miedo, una ansiedad encubierta bajo el manto de la lealtad. El partido ya no representa lo que un día llegó a simbolizar. Los empresarios vinculados al oficialismo son los más preocupados, pues tienen mucho que perder si todo se desploma. En pocas palabras, en los distintos niveles del chavismo reina la incertidumbre, la desconfianza y el miedo, acompañado de un afán innegable de permanecer en el poder, inspirado en un nacionalismo quebradizo.

En la oposición también se vive una policromía de sentimientos. La dirigencia media y baja, que permanece en el país, guarda silencio. Su sello es la inacción: cansados de ser carne de cañón, saben lo que arriesgan al alzar la voz y conocen que cualquier error podría llevarlos a engrosar la lista de presos políticos. La alta dirigencia opositora, por su parte, muestra dos actitudes. De un lado, los radicales dentro del país, que apenas se atreven a hablar. Del otro, los sectores pro-electorales que ya expresaron rechazo a una eventual acción militar de EE. UU., como Henrique Capriles y Bernabé Gutiérrez.

Mientras tanto, la oposición en el exilio, con gran presencia mediática y digital, se erige como la voz más proactiva en favor de una intervención. La comodidad de hablar desde fuera de Venezuela les permite esa ligereza discursiva.

Pero, ¿qué opina el venezolano común? Muchos toman la noticia de la presencia militar estadounidense en el Caribe como un simple tema de sobremesa, una conversación más de panadería o de licorería. Algunos hacen tímidos esfuerzos para guardar comida “por si acaso”. La inmensa mayoría, sin embargo, sigue atrapada en su vida diaria: busca ganar dinero, pagar cuentas y sobrevivir al alza constante del dólar.

Después de un cuarto de siglo esperando que pase algo y viendo que nada cambia, el ciudadano promedio ya ni se molesta en preocuparse. Salvo Caracas, siempre un hervidero de tensión, el resto del país continúa sumido en las mismas dinámicas de siempre.

Ese es, en síntesis, el clima que se respira en Venezuela: una mezcla de miedo, incertidumbre, resignación y rutina. Un país atrapado en la espera interminable de un desenlace que nunca llega.

¡Así de sencillo!

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jdionisioss55@gmail.com |  + posts

Licenciado en Comunicacion Social por la Universidad Santa María (Venezuela), con especialización en Gobierno Abierto por la Organización de Estados Americanos (OEA). Fue responsable de prensa del candidato a la presidencia de Venezuela Manuel Rosales, ha sido asesor de campaña de varios candidatos, además de fungir como director de comunicación en alcaldías y gubernaturas. Así mismo fue asesor de la Asamblea Nacional de Venezuela en materia de Comunicación.